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Apurando el annus horribilis

Valoración BUTLLETI CONJUNTURA ECONOMIA MENORCA – diciembre 2020

Texto y valoración: Joan R. SANCHEZ TUOMALA (Cercle d’Economia); Twitter: @JoanSanchez

Datos e infografías: David SERRA HIDALGO (OBSAM); Twitter: @DavidSerraH

A la vista tenemos el final del 2020. Que no el final de la maratón. Falta aún que las noticias sobre la vacuna pongan la meta en algún lugar, situado ya entre el segundo semestre de 2021 y el 2022.

Nunca fue más fácil explicar la componente psicológica de una crisis económica. Porque sin duda este 2020 nos ha dado suficientes muestras que elementos intangibles como las expectativas, los riesgos, tu competitividad relativa o el estado de ánimo para visionar un proyecto de futuro… todos ellos son elementos tan o más importantes de las bases sólidas de una economía familiar, empresarial o territorial.

Los elementos tangibles son algo más sencillos y simples. Quien entró en la crisis (inesperada) como una hormiga (habiendo ahorrado algo de grano) habrá sufrido el 2020 con la perspectiva de centrarse ya en el 2021. Incluso aprovechándolo para hacer algún cambio o innovación que el día a día no le permitía atacar por falta de tiempo. Más reformas, inversiones, tecnología, nuevos mercados y líneas de negocio… todas ellas necesarias pero lo fundamental son los aprendizajes: hacer negocios en un contexto estable y estático forma parte del pasado, y cabe gestionar estrategias de adaptación a un mundo convulso y lleno de cambios.

Luego están los que entraron en el COVID19 como cigarras. Sin grano para asumir cualquier bache en el camino. Con problemas de solvencia a corto y medio plazo. Agarrados a un ciclo estacional de economía turística que ahora reclaman ayuda institucional o al sector financiero para atravesar el incierto puente de la crisis económica derivada de la pandemia.

Incluso están otros. Que pese a ser hormiga se disfrazan de cigarras. Y que sin duda no ayudan al objetivo común de salir del bache. Por un lado, porque consumen recursos institucionales y financieros que pudieran ser necesarios para otras empresas. Y por otro, porque juegan la carta conservadora de hacer un wait & see. Tan típico de empresas que reaccionan tarde o mal a las crisis y se convierten en modelos de negocio inadaptados a la nueva situación.

Todos los indicadores de coyuntura que suelen anticipar la actividad muestran que no hay una reacción. Que la estrategia mayoritaria es la de esperar a que pase el temporal y las cosas vuelvan a un cauce natural (que es muy dudoso que sea igual a 2019).

Y no nos olvidemos del sector público. Al que algunos le atribuyen capacidades mágicas de transformación económica. Cuando hace años que se produce un distanciamiento entre lo público y privado que debemos de aprovechar para volver a tejer. Desde los liberales que confían ciega o aciagamente en el laisser faire. Hasta los más intervencionistas que regulaban a toque de prohibición y una clara desconexión con el conocimiento de algunos sectores económicos. Todos ellos han contribuido a “descoser” el camino entre las políticas públicas económicas. Últimamente limitadas al sector primario sobre la base que hay que ayudarlo. Pero no ayudarlo a autosostenerse. Si no a subvencionarlo como ahora se pretende subvencionar a otros sectores de la economía que lo necesitan tanto o más.

Regular e intervenir es trabajo de cirujanos. Requiere de un conocimiento fino de los sectores. Y sobre todo de promover con las intervenciones unos incentivos en favor de que las empresas beneficiarias se comporten como hormigas. De las que no se disfrazan de cigarras.

Apurando el 2020 vemos que las administraciones preparan sus presupuestos. Algunos de ellos estarán muy condicionados con los requisitos de ponga Europa para su proyecto de reactivación digital y verde de la economía. Pero el elemento común será la carestía de ingresos y el recurso del déficit. Algo que hace sonar los tambores de otro clásico de la crisis en nuestro país. Asumir un incremento de la presión fiscal sin asumir el reto de hacer aflorar la economía sumergida entre las empresas y familias, a la vez que se racionaliza y se ataca una verdadera revolución digital y de eficiencia en la administración pública.
Mientras apuramos los últimos días de este annus horribilis haciendo balance del mismo. Me preocupan ya más las consecuencias en el 2021 en el que me atrevo a desearos una feliz navidad y un próspero año nuevo. Eso sí… lleno de sentido común y de salud.

Infografia diciembre 2020

Para más información Butlletí de Conjuntura Econòmica de Menorca

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