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Cortoplacismo, no gracias.

Cortoplacismo, no gracias.

Valoración BUTLLETI CONJUNTURA ECONOMIA MENORCA – octubre 2020

Texto y valoración: Joan R. SANCHEZ TUOMALA (Cercle d’Economia); Twitter: @JoanSanchez

Datos e infografías: David SERRA HIDALGO (OBSAM); Twitter: @DavidSerraH

Ya sabemos que la principal medida de reactivación económica (léase la vacuna contra el COVID19) no saldrá de un laboratorio menorquín. Por tanto, todos deberíamos pensar qué podemos hacer (cada uno de nosotros) para paliar los efectos de un nuevo escenario a la espera de la vacuna.

Los consumidores, ajustar nuestros cinturones a las posibilidades de nuestro nuevo presupuesto familiar y laboral: ¿cómo afectará ello al consumo? Los ciudadanos pidiendo una mejor value for money a los impuestos que dedicamos a unas administraciones, que deberán ajustar y reorientar sus políticas de gasto: ¿tendremos políticas de gasto orientadas a una transformación económica?… ¿subirán o bajarán los impuestos?… ¿habrá políticas de eficiencia administrativa esta vez?

Las empresas por su parte, toman un renovado protagonismo. La mayoría buscando puentes hasta una temporada 2021: ¿cuál será la mortalidad empresarial esta vez (por ahora acumulamos el cierre de un 13,76%)? Y una parte minoritaria, pensando en si su modelo de negocio debe buscar alternativas a un escenario que en el medio y largo plazo que nos alivie de una sobrespecialización turística. Requilibrando la actividad enfocada a un mercado turístico que vive una crisis de movilidad y distanciamiento social que tardará años en clarificarse.

Mi carácter optimista me lleva a pensar que habrá en Menorca una visión (individual o colectiva) de los que vean este mal trago como una oportunidad para hacer los cambios que su zona de confort no les permitía acometer. Lo digo haciendo trampa… ya que me consta que en Menorca ha habido ya empresas locales trabajando duro en repensar y reorientar su modelo de negocio.

Aunque confieso que lo que más me preocupa son aquellos que no visualizan la necesidad de moverse. El dinamismo y la transformación de Menorca no dependen de unos pocos. Necesitamos una masa crítica que genere un auténtico cambio de modelo. Unos pocos pueden liderar el cambio. Demostrar que es factible. A la espera que muchos otros se animen a seguir al pelotón. Aunque sea a rebufo del efecto demostración.

El momento es difícil. Y no facilita las aventuras: “el cementerio está lleno de valientes”, dicen algunos. Pero la contracción de la actividad económica en Menorca (junio, julio y agosto) no tiene precedentes. Nos retrocede en muchos indicadores entre 4 y 6 años. Tras el peor momento (junio 2020) el septiembre nos augura una lenta recuperación con decrecimientos entre un 15 y un 30%.

La hostelería es quien más sufre. La principal víctima. Ya se sabe, cuanto más alto subes, de más alto caes. Tanto la inactividad de parte relevante de la planta hotelera, como los datos de ocupación muestran que la rentabilidad no puede haber sido buena.

Eso sí, a excepción de pequeños establecimientos rurales, agroturismos u hoteles de ciudad. Como también las empresas de actividades turísticas, restauración y comercio local que han mantenido abiertos. Beneficiados por la reducción de la oferta y la mayor capacidad del turismo nacional para redistribuir la renta entre las pymes menorquinas.

La paradoja de una mayor estacionalidad, pero una mejor redistribución del gasto turístico. Lección: la diversificación de mercados turísticos sin desestacionalizar… nos trae más efecto embotellamiento (e insatisfacción) y menos distribución de la renta turística. Crecer será el reto ahora, pero crecer mejor será sinónimo de crecer cualitativamente en turismo y cuantitativamente fuera del turismo.

Y el ánimo de la tropa preocupa y mucho.

Por un lado, el ambiente de congelación de expectativas de recuperación de las inversiones iniciadas en 2019, son motivo de preocupación a corto plazo. Queda por ver si el repunte inmobiliario tiene continuidad este invierno, y se construye un puente coyuntural para que algunos encuentren en la construcción una forma de pasar el desierto hasta el próximo verano. Parece como si los mercados laborales de turismo y construcción tuvieran un comportamiento
de vasos comunicantes los últimos años en Menorca.

Por otro, el ambiente de desconfianza empresarial. Desconfianza que no se sustenta aún en unos datos de destrucción de empresas, que son sensiblemente mejores a la parada en seco de la actividad e inversión en Menorca. Los autónomos, por ejemplo, no han visto una reducción tan fuerte… puede que se hayan aferrado a la esperanza de una actividad veraniega. Mientras la empresa algo mayor, esté aún aturdida por la falta de un escenario claro de futuro.

Preocupante ya que sólo la reacción de estos empresarios y empresarias, van a ayudar a rehacernos del impacto laboral. Sobretodo en el repunte del paro femenino entre 35 y 54 años (para el conjunto del periodo junio, julio y agosto) y veremos el efecto sobre el paro juvenil. El primero nos previene de una segura contracción del consumo en invierno a la espera de una temporada turística de 2021. El paro juvenil más preocupante si cabe, porque Menorca como
sociedad no puede permitirse no ofrecer oportunidades a todos esos jóvenes con talento y formados que no encuentran trabajo en la isla.

Urge una estrategia de transformación para esta nueva generación.

Para más información Butlletí de Conjuntura Econòmica de Menorca

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