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La última milla va por barrios

Valoración BUTLLETI CONJUNTURA ECONOMIA MENORCA – marzo 2021

Texto y valoración: Joan R. SANCHEZ TUOMALA (Cercle d’Economia); Twitter: @JoanSanchez

Datos e infografías: David SERRA HIDALGO (OBSAM); Twitter: @DavidSerraH

Con el apoyo de: Es Diari Menorca

 

Hace unas semanas finalizaba esta sección haciendo una llamada a la acción: ¡Hagamos políticas de rescate ya! Recordando a Virgilio (tempus fugit) porque la convulsa situación aconseja desperezar la actitud contemplativa de las políticas económicas de estímulo.

Los fondos de rescate anunciados pueden ser juzgados de suficientes o no. Dependerá de la capilaridad de estos en cada uno de los sectores. Pero lo que está claro es que son necesarios y oportunos. Oportunos porque en empresa los problemas (coyunturales) de liquidez devienen problemas (estructurales) de solvencia. Y eso hace que el cierre de empresas tenga como consecuencia que un ERTE devenga un ERE en términos laborales. Y más aún. En términos de mercado una empresa de Menorca puede haber abierto hueco a otra al dejar de servir a una demanda insatisfecha. Perdiendo entonces cuota ‘menorquina’ y un know how que costará de restablecer.

La oportunidad tiene un prisma sociopolítico también. Porque el sentimiento de desamparo de algunos sectores y empresas, cala en una opinión pública cada vez más irritable y dada a analizar la situación desde la crispación. Y no desde los fríos datos.

El tiempo corre y las deudas aprietan. Tempus fugit para las empresas que entraron en esta inesperada crisis con problemas de solvencia. Y la paciencia se acaba también para aquellas otras que han podido entrar con los deberes hechos, pero que están evaluando hasta qué punto pueden o quieren absorber las pérdidas después de un año de COVID19.

El punto de partida y la perspectiva es diferente. Los nervios y la impaciencia van por barrios. Y aunque la opinión pública los suma… los que trabajamos en empresa sabemos que representan situaciones bien diferentes de cara a la responsabilidad pública y privada. Cuando los fondos de ayuda son limitados, el erario público debería priorizar aquellos sectores con mayor afectación y posibilidad de salir con solvencia de la situación.

Desde el punto de vista de la eficiencia en los fondos públicos es criticable que se apoye a empresas con problemas de solvencia previas a la crisis. O estructurales. Ayudar a empresas zombies puede no ser lo más inteligente cuando detrae fondos de otras empresas que también lo necesitan. Pero más importante: que van a obtener una mejor rentabilidad pública ya que van a retornar a su solvencia original.

Tema a parte es el de las vacunaciones y su organización y despliegue. O la aplicación de la tecnología y de medidas ya contrastadas en otras economías europeas en favor de una movilidad que permita un rastreo de casos más eficaz y eficiente. Para mí esta es la principal política de estímulo que las ayudas (paliativas) no deben de relajar. Cabe insistir en el tema y no escatimar ni un recurso en mejorar significativamente aquí.

Para Baleares las noticias son coyunturalmente buenas. Se hace una tratamiento especial y específico para el sector turístico y para nuestra comunidad autónoma (junta a Canarias) en los fondos de ayuda. Todos estamos a la expectativa de cómo y cuándo se desplegarán autonómicamente. Algo que como reconoce un antiguo compañero de carrera (ahora economista jefe en una importante entidad financiera) nos sitúa en la última milla de una carrera. Que para algunos ha sido una dura maratón con vallas y obstáculos, y para otros una carrera de media distancia. Una fase en la que cabe conceder ayudas directas, absorber perdidas y costes fijos, refinanciar y aligerar la capacidad de generar beneficios (y por ende de empleo a la vez que retornar sin agobios sus deudas).

Todo ello con un horizonte. Que para mí resulta más optimista que el desánimo que veo, leo y oigo en la calle. Tendremos una temporada que superará nuestras expectativas actuales. Que se caracterizan por un ‘velo menorquín de pesimismo’ que tiende a exagerar lo malo y atenuar lo positivo. Un velo muy legítimo y honesto por nuestras ganas de no autoengañarnos. O que el lobo nos coja desprevenidos. Pero en definitiva un velo que no se corresponde con los factores objetivos de evolución de la situación.

El chaparrón de datos negativos en relación al paro y la situación del mercado laboral son totalmente lógicos cuando comparamos ejercicios o trimestres económicos no comparables. Toca ahora fijarse en que en 2021 tenemos vacuna, cosa que no teníamos en 2020. Y que afrontamos la temporada turística con incertidumbre, pero menor a la de 2020. Y lo más importante para Menorca: con unas economías europeas y españolas ávidas de hacer vacaciones. Con una movilidad aérea reinterpretada en términos de KM 0. Factores todos que hacen prever que sólo podemos que mejorar.

El cuánto podremos mejorar… lo dejaremos para septiembre. Evidentemente a todos no nos va a afectar igual, y algunas empresas zombies se quedarán por el camino. Aunque me preocupan mucho más aquellas otras con solvencia previa al COVID que no hayan superado la maratón por falta de un sostén institucional más ágil y eficaz. Tenía que escribirlo…

Infografia marzo 2021

Para más información Butlletí de Conjuntura Econòmica de Menorca

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