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Sistema de indicadores conjuntos entre Lanzarote y Menorca

Resumen ejecutivo

El 7 de octubre de 1993 la Unesco declaró a las islas de Lanzarote (Canarias) y Menorca (Baleares) como Reservas de Biosfera. En la declaración, además de la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas que contienen, también se señalaba que las reservas debían contribuir al desarrollo de las poblaciones locales y servir de apoyo a la investigación, a la formación y a la comunicación.

En este sentido, desde hace unos años ambas islas (a través del Centro de Datos de Lanzarote y del Observatorio Socioambiental de Menorca) han estado monitoreando conjuntamente la evolución de una serie de indicadores comunes agrupados en siete áreas temáticas: población, economía y empleo, sociedad, turismo, territorio, movilidad y vectores ambientales.

Transcurridas tres décadas desde la declaración de las islas como Reservas de Biosfera, en este informe se hace un balance de la evolución de los principales indicadores incluidos en el trabajo de monitorización y seguimiento.

 

  • Demografía

La evolución demográfica ha estado vinculada al desarrollo económico y urbanizador. Aunque con fluctuaciones, la tendencia general ha sido claramente al alza. Lanzarote ha tenido un crecimiento más rápido y ha duplicado ampliamente los habitantes que tenía en el momento de ser declarada Reserva de Biosfera. Mientras que el aumento de los residentes en Menorca ha sido más pausado. Y, además, téngase en cuenta que en estas tres décadas los respectivos archipiélagos de estas islas, es decir Baleares y Canarias, han experimentado un crecimiento poblacional más acelerado que el promedio de España. 

Figura 1. Evolución de la población de derecho de Lanzarote y Menorca (1991-2022). Fuente: ISTAC, IBESTAT e INE (Padrón Municipal de Habitantes).

El saldo migratorio se ha constituido en el impulsor del crecimiento demográfico. La llegada de inmigrantes a las islas para trabajar en el sector turístico ha sido un factor clave en el aumento de la población. En 1998 el porcentaje de población extranjera representaba el 6,1% de Lanzarote y un 3,4% de los de Menorca. En 2022 es del 22,8% en la isla canaria y del 11,8% en la isla balear. En términos comparativos, diríamos que Menorca tiene porcentajes de población residente extranjera similares al conjunto de España y por debajo de Baleares. Y Lanzarote, en cambio, duplica la media de España y está por encima del archipiélago canario.

Otro fenómeno demográfico que está aconteciendo en las islas, y de manera más evidente en Menorca, es el envejecimiento demográfico. En Lanzarote prácticamente se ha duplicado el porcentaje de personas mayores de 64 años, pasando del 7,7% en 1998 al 13,3% de la actualidad. En ese periodo en Menorca se ha incrementado tres puntos porcentuales y hoy su índice es del 17,7%, muy parecido al que se registra en el conjunto de los archipiélagos balear y canario.

Pero no cabe duda de que el proceso demográfico más relevante que acontece en las islas, y en general en los destinos turísticos, es la denominada presión humana, es decir, la suma de la población de derecho o residentes más la población flotante, que está formada principalmente por turistas. Y es que la presencia de visitantes/turistas provoca que la población residente se incremente en más de un 40%. Provocando desafíos en términos de sostenibilidad, infraestructura, consumo de recursos, vivienda y protección ambiental.

La estacionalidad turística hace que Menorca experimente fluctuaciones demográficas más notables y que Lanzarote, en cambio, mantenga una cifra más estable a lo largo del año. En términos de presión humana, la densidad real de la población es de 239 personas por km2 en Lanzarote, mientras que en Menorca es de 163, y que puede llegar a 300 en pleno mes de agosto.

 

  • Economía y empleo

La evolución económica y laboral ha presentado un desarrollo similar en las dos islas, aunque con distinta escala y con ciertos rasgos diferenciales en algunos indicadores, especialmente influidos por la estacionalidad.

El turismo, que goza de mayor intensidad en Lanzarote, se ha constituido en un motor clave, tirando de otros sectores como el inmobiliario y el de la construcción, y convirtiendo a la hostelería en el principal empleador y protagonista de la tipología empresarial. Aunque el sector terciario es dominante, Menorca muestra una mayor diversificación en su parque empresarial. 

Y otra de las características de las empresas tiene que ver con la diferente estacionalidad turística, que en Menorca está concentrada en el periodo estival, mientras que en Lanzarote se extiende a lo largo del año.

Figura 2. Empresas según actividad en Lanzarote y Menorca (2022).  Fuente: ISTAC e IBESTAT. 

La dependencia turística ha amplificado los dos principales momentos de inflexión que ha habido en estas tres décadas. El primero de ellos, motivado por la crisis económica iniciada en 2008, se prolongó durante más tiempo que en otros lugares. La segunda gran recesión, causada por la pandemia covid, provocó un cero turístico durante varios meses con consecuencias económicas desoladoras.

En cuanto al comportamiento del empleo de ambas islas, al igual que ocurre con otros indicadores económicos, está ligado con la diferente estacionalidad turística. No obstante, y a pesar de que las afiliaciones y los contratos registrados han registrado tendencias al alza en las dos islas, los indicadores de calidad del empleo en general presentan rasgos alejados de la sostenibilidad laboral. 

Figura 3. Evolución de la tasa de paro en Lanzarote y Menorca (2002-2022).  Fuente: OBECAN, ISTAC e IBESTAT.

También en los últimos veinte años la evolución del desempleo en las islas refleja la volatilidad del mercado laboral y su sensibilidad a factores económicos externos, como han sido la crisis financiera global que se inició en 2008 (en ese periodo Lanzarote alcanzó la cifra del 33% de tasa de paro) y la pandemia covid. Menorca ha logrado mantener una tasa de desempleo más baja en todo momento, lo sugiere una estructura laboral más diversificada y consistente en esa isla. 

En parte consecuencia de estos factores, entre otros, la renta media por persona de Menorca es un 21% superior que la de Lanzarote. Si tenemos en cuenta el indicador en el ámbito regional, la renta media en Baleares ha sido más alta que en Canarias en los últimos años. Lanzarote ha estado siempre por encima de su Comunidad Autónoma y las cifras de Menorca han registrado valores similares a los del archipiélago balear en su conjunto.

Pero la renta no solo es mayor en Menorca sino que está mejor distribuida que en Lanzarote. Los datos del último quinquenio muestran que Menorca ha mantenido consistentemente tasas más bajas de desigualdad en comparación con Lanzarote a lo largo de los años. Esta diferencia entre las dos islas se constata también en los respectivos archipiélagos. Canarias mantiene tasas de riesgo de pobreza y de exclusión social considerablemente más altas en comparación con España, mientras que las cifras de Baleares están por debajo de la media nacional. 

También resulta relevante considerar el gasto público de los entes locales de las islas. Los datos indican un mayor gasto público en Menorca. Además Menorca destina mayores recursos en varias áreas, como servicios sociales, medioambiente y vivienda y Lanzarote presenta un gasto más elevado en servicios de carácter general e infraestructuras, lo que podría incluir gastos operativos y de funcionamiento de la administración pública y mejora urbana.

 

  • Sociedad

El nivel de instrucción de los habitantes de Lanzarote y Menorca, como el sus respectivos archipiélagos y el de España, ha mantenido un crecimiento constante. En 1991 el porcentaje de población con estudios superiores apenas superaba el 5%, mientras que en la actualidad un 20% de la población posee estudios superiores. En cuanto a la demanda educativa, el número de alumnos matriculados en estudios no universitarios se ha estabilizado en la última década debido a los cambios demográficos motivados por la disminución persistente de la natalidad.

La sanidad presenta ciertas carencias. La ratio de camas hospitalarias es relativamente baja en ambas islas y con cifras inferiores a las registradas en los respectivos archipiélagos y en el conjunto de España. También las listas de espera presentan síntomas preocupantes. A los problemas de crecimiento poblacional en estas décadas motivado como consecuencia del turismo, se le añade la llegada de turistas como usuarios potenciales de los servicios sanitarios. Además de esta presión de flujos extras, en la cuestión sanitaria hay que tener presente especialmente el fenómeno de la insularidad, que provoca que los principales servicios hospitalarios especializados estén centralizados en la capital de la provincia o región. Esta cuestión ha mermado permanentemente el desarrollo sanitario de las islas y que en los últimos años se ha visto incrementada por el impacto de la crisis sanitaria del covid 19.

Figura 4. Precio medio mensual  de venta de la vivienda. Fuente: Portal inmobiliario Idealista. Elaboración: Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote y OBSAM de Menorca.

Por otro lado, el problema del acceso a la vivienda ha estado presente con diversa intensidad desde los inicios del turismo en ambas islas. La carestía, tanto del precio de venta como del alquiler, está creando serios problemas habitacionales para los residentes en las islas. Factores como la demanda turística por el alquiler vacacional, la inversión extranjera, el crecimiento económico, la escasez de oferta y otros asociados al mercado inmobiliario están incidiendo en los precios y está planteando serias implicaciones para la sostenibilidad y la calidad de vida de los habitantes locales, especialmente para aquellos con ingresos más bajos.

En cuanto a la cobertura de servicios sociales, no presenta mejoras acordes al desarrollo y composición sociodemográfica de las islas, que están siguiendo la senda del envejecimiento de la población que afecta a la UE y España. Este fenómeno plantea desafíos en términos de atención médica, servicios sociales y bienestar de la población mayor. En Menorca ha habido una presencia más constante de trabajadores sociales por cada 1.000 habitantes en comparación con Lanzarote. No obstante, la cobertura de personas mayores de 64 años que reciben ayuda a domicilio muestra tendencias a la baja en las dos islas, especialmente en Menorca. Lo que nos sitúa ante una realidad muy adversa, ya que la gestión de los recursos no va aparejada al incremento del envejecimiento de la población. 

 

  • Territorio y urbanismo

Desde el punto de vista territorial, Lanzarote y Menorca tienen muchas diferencias pero también grandes semejanzas. Las primeras semejanzas son el tamaño (Lanzarote: 846 km2 y Menorca 695 km2), su orografía suave, su sistema administrativo interno (Lanzarote tiene 7 municipios y Menorca 8) y su dependencia de una isla mayor a nivel provincial y/o autonómico.  Otra similitud notable, pero que a la vez se va perdiendo en ambas islas, es la disposición originariamente separada de los núcleos tradicionales y los núcleos turísticos. 

Las diferencias las encontramos en el origen geológico de cada isla y en su clima, con unas temperaturas más diferenciadas invierno-verano en Menorca, que hacen que su temporada turística se concentre entre los meses de mayo y octubre. Otro de los hechos más diferenciadores es el régimen pluviométrico, las precipitaciones de Lanzarote (con 111 l/año) representan una quinta parte de las de Menorca (547 l/año).

Todos estos factores condicionan buena parte de los indicadores territoriales, ambientales y turísticos como se va viendo en cada capítulo de este informe.

Figura 5. Ocupación del suelo relativa a las islas Canarias y Baleares por grandes tipos (cubiertas naturales, agrarias y artificiales) 2018. Fuente: Instituto Geográfico Nacional (IGN). Base de datos de ocupación del suelo en España a escala 1:5.000 para el año 2018 correspondiente al proyecto SIOSE AR. 

Teniendo en cuenta los usos del suelo, cabe decir que las áreas naturales o seminaturales son mayoría en ambas islas, pero con una clara ventaja por parte de Lanzarote, donde predominan los terrenos con escasa o nula vegetación, las coladas de lava y pastizales de matorral bajo. Por su parte, en Menorca las cubiertas naturales están mayormente representadas por bosques de hoja perenne y mosaicos de pastizal y matorral. En cambio, Menorca cuenta con una mayor superficie dedicada a los cultivos y los usos agrarios. Esta diferencia todavía se acentúa más si tenemos en cuenta que buena parte de la superficie agraria de Lanzarote corresponde a zonas arables o cultivables no utilizadas en la actualidad. No obstante, cabe destacar que ambas islas presentan una ligera, pero clara tendencia, a la disminución de las tierras cultivadas en la última década.

Los índices de artificialización de ambas islas están con valores del 7-8%, unas cifras mayores que el promedio del conjunto de España, que suele estar en torno al 2-3%. Por otro lado, los índices insulares quedan por debajo de los valores de los municipios costeros del litoral peninsular, donde las cifras suelen superar el 10% del territorio. 

También cabe indicar las cifras de evolución del número de viviendas. Según los censos del INE, el parque de viviendas entre 1991 y 2021 ha crecido un 157% en Lanzarote, un porcentaje considerablemente superior al registrado en Canarias (57%) e Islas Baleares (86%), mientras que en Menorca la cifra ha sido del 43%.

En cuanto a planificación del territorio vale la pena destacar dos aspectos fundamentales. Primeramente, cabe decir que Lanzarote tiene una mayor área de suelo urbano, como corresponde con su mayor población, pero a su vez, sigue manteniendo unas mayores expectativas de crecimiento, a tenor del mayor suelo urbanizable aprobado. El segundo aspecto hace referencia a la diferente política seguida en protección del territorio. Menorca ha apostado claramente por proteger una mayor superficie desde el punto de vista urbanístico, mientras que Lanzarote, con menos suelo protegido, ha declarado más espacios naturales protegidos, gestionados con vocación de conservación natural. 

 

  • Transporte y movilidad

El transporte desde y a las islas se realiza por vía marítima y aérea, siendo esta última la que acarrea mayor relevancia en el contexto de ambas islas. Durante estos 30 años como reservas de biosfera, el transporte de pasajeros ha seguido una tendencia ascendente, tanto por vía marítima como por vía aérea. Esta tendencia general se ha visto claramente truncada en los dos principales puntos de inflexión ocurridos en 2008 y los años posteriores y en el bienio covid (2020-21).

Figura 6. Evolución del tráfico aéreo de pasajeros/as (1990-2022). Fuente: ISTAC e IBESTAT, a partir de datos de AENA.

En Menorca, las tres únicas vías de entrada y salida de pasajeros/as regulares son el Aeropuerto de Menorca, el Puerto de Maó y el Puerto de Ciutadella. En el caso de Lanzarote, son el Aeropuerto de Lanzarote y el Puerto de Arrecife. Si bien en la isla canaria también tiene relevancia el tráfico de pasajeros que se registra en los puertos autonómicos de Playa Blanca y Órzola, que conectan con las islas vecinas de Fuerteventura y La Graciosa respectivamente.

Por lo que respecta a la movilidad dentro de las islas, el modo de locomoción predominante es el vehículo privado, como se refleja en el índice de motorización, que es bastante alto tanto en las dos islas.

La creciente evolución de tráfico tanto aéreo como marítimo, tiene implicaciones directas en la emisión de gases de efecto invernadero, siendo el transporte en general el responsable de aproximadamente de un 55% de las emisiones en el caso de las islas.

 

  • Turismo

El análisis de los indicadores turísticos desde que fueron declaradas reservas de biosfera en 1993 revela que Lanzarote y Menorca han experimentado un crecimiento significativo, y el turismo se ha convertido en el sector fundamental de sus economías. La afluencia de visitantes ha aumentado de manera constante y con un crecimiento en paralelo de la oferta de alojamiento.

Las cifras de afluencia turística muestran diferencias de magnitud entre las dos islas. En el caso de Lanzarote su número se triplica desde que la isla se declara Reserva de la Biosfera hasta lograr sus máximos con más de tres millones de turistas. Menorca inicia el siglo XXI con una cifra próxima al millón y bate su récord histórico en 2022 con 1,6 millones de visitantes. 

Figura 7. Afluencia turística mensual en Lanzarote y Menorca (2016-2022). Fuente: ISTAC e IBESTAT, a partir de los datos de FRONTUR.

En los últimos treinta años las plazas alojativas turísticas en establecimientos colectivos han pasado de 43 a 65 mil en Lanzarote y en Menorca de 31 a 38 mil. A esta cifra hay que añadirle el fenómeno relativamente reciente de la vivienda vacacional, que en la actualidad suma más de 30 mil plazas en cada una de las islas y que está provocando serias distorsiones en la presión turística y en el ámbito social de las islas.

No obstante, este desarrollo se ha mostrado tremendamente vulnerable en algunos momentos debido a factores externos, especialmente en el bienio covid. Los datos de ese periodo muestran cómo eventos inesperados, como la pandemia, han tenido un impacto tremendo Y, aunque las dos islas han mostrado una gran capacidad de resiliencia y respuesta a las crisis, tales situaciones podrían ser aprovechadas para profundizar en los objetivos de diversificación económica.

Es indudable que el crecimiento turístico brinda oportunidades para el desarrollo de las islas. Los indicadores de impacto económico así lo demuestran. No obstante, presenta retos como la gestión adecuada del impacto ambiental y el equilibrio entre el desarrollo y la preservación del entorno natural y cultural.

 

  • Vectores ambientales

Agua, energía, aire y residuos constituyen los principales factores que determinan la situación ambiental de un territorio. 

No cabe duda de que el origen de los recursos hídricos constituye la principal diferencia entre las dos islas. Las precipitaciones anuales medias en Menorca suelen rondar los 550-600 l/m2, cinco veces más que las de Lanzarote. Ello posibilita disponer de acuíferos subterráneos que abastecen actualmente un 90% de la demanda, mientras que Lanzarote se nutre por completo de agua desalada. Además la evolución de las cifras de ambas fuentes se comportan de una forma diferente. En Lanzarote ha habido un aumento constante y significativo en la producción de agua per cápita durante estos años, mientras que en Menorca la captación de agua per cápita ha mantenido una tendencia descendente.

Figura 8. Evolución del volumen extraído/producido de agua per cápita (población total) (1995-2022).  Fuente: Centro de Datos a partir de Canal Gestión e INALSA; OBSAM a partir de datos de Direcció General de Recursos Hídrics del Govern Balear, Ayuntamientos de Maó, Es Castell, Sant Lluís, Alaior, Es Mercadal, Ferreries, Es Migjorn Gran, Ciutadella de Menorca, HIDROBAL, Aigües St. Lluís, Aigües cala Blanca, Aigües d’Artrutx, Servicio de aguas calan Blanes y Torre del Ram, Binissafuller Rotters, INIMA, Son Parc de Menorca SA, S’Algar Hotels, AgriturSA, Dimox SL, CastelloSA, Ass. veïns cala Galdana.

En el consumo de energía eléctrica sí que se observa una gran similitud entre islas y una gran correlación con la evolución de la población y de los ciclos económicos. El consumo de energía eléctrica ha experimentado un aumento constante en las últimas décadas tanto en términos absolutos (consumo total) como relativos (consumo per cápita). 

En lo que respecta a la contaminación del aire, los valores más preocupantes son los referentes a las emisiones de CO2, por sus implicaciones en el cambio climático a nivel global. Con la baja penetración de las energías renovables en ambas islas a lo largo del periodo estudiado, las emisiones de CO2 siguen un camino prácticamente calcado al del incremento en el consumo de energía eléctrica, es decir, Lanzarote prácticamente triplica los valores del inicio de la serie y Menorca prácticamente los duplica.

Referente al tema de gestión de residuos sólidos urbanos, las islas en la última década han conseguido estabilizar, pero no disminuir, la generación de residuos, a pesar del incremento de la presión humana. La asignatura pendiente sigue siendo conseguir un mayor porcentaje de separación de residuos reciclables, ya que tanto Menorca como Lanzarote están todavía lejos de poder alcanzar los objetivos de reciclaje propuestos por la Unión Europea para el año 2035. La situación es especialmente grave con los residuos plásticos. 

Reflexión final

Lanzarote y Menorca se decantaron por un modelo turístico de sol y playa. En el caso de la isla balear la actividad está concentrada en el periodo estival, y en la isla canaria se extiende a lo largo del año.

Este modelo y su desarrollo se ha mostrado bastante vulnerable en algunos momentos debido a factores externos. Y ha habido dos bastante evidentes en estas últimas tres décadas. 

El primero de ellos fue la crisis económica-financiera en 2008. Una crisis que se desató debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos y que afectó a la economía internacional. El impacto en las islas y su entorno regional fue más grave que en otros lugares y se prolongó durante más tiempo, especialmente en Lanzarote.

El segundo evento se produjo en los inicios de 2020 y fue la crisis sanitaria que se desató por la pandemia mundial de covid que provocó un cero turístico durante varios meses con consecuencias económicas desoladoras que prácticamente duraron un bienio.

Estos eventos inesperados y externos han tenido un impacto tremendo en las islas. Y tales situaciones no han sido aprovechadas para profundizar en los objetivos de autosuficiencia energética, diversificación e innovación económica y soberanía alimentaria, entre otros. Y además un tercer evento ciertamente probable está acechando a la vuelta de la esquina: el cambio climático, cuyas consecuencias para las islas pueden ser tremendas.

Además de profundizar en los objetivos reseñados (aspiración a la autosuficiencia energética y alimentaria y diversificación e innovación económica), el turismo presenta retos como la gestión adecuada del equilibrio entre el desarrollo y la preservación del entorno natural, social y cultural. Por lo que la búsqueda de este equilibrio sigue siendo un desafío clave para el futuro de ambas islas.

La categoría de reserva de biosfera otorgada por la UNESCO, además de ser usada como una estrategia turística (promoviendo un enfoque más sostenible y responsable hacia el turismo), proporciona herramientas que debieran garantizar la conservación a largo plazo de los valiosos recursos naturales, sociales y culturales de estas islas.

 

Este documento resumen ha sido realizado por el Centro de Datos de Lanzarote y el Observatorio Socioambiental de Menorca. El conjunto de tablas y series de datos utilizados para su elaboración, así como su descripción, fuentes y metodología de cálculo puede consultarse en un anexo disponible en este enlace. Ese apéndice incluye asimismo cierto número de gráficas e indicadores complementarios a los reseñados en el informe. Para cualquier duda, aclaración o comentario puede dirigirse a datos@cabildodelanzarote.com o a smn.obsam@cime.es.
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