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¿Tiovivo o montaña rusa?

Valoración BUTLLETI DE CONJUNTURA ECONÒMICA DE MENORCA – Julio 2020.

Texto y valoración: Joan R. SANCHEZ TUOMALA (Cercle d’Economia); Twitter: @JoanSanchez

Datos e infografías: David SERRA HIDALGO (OBSAM); Twitter: @DavidSerraH

A pocos días del ‘desembarco’ de vuelos propios de la época en que nos encontramos, aparecen nuevamente en Menorca las ‘dos almas’ que pocas veces conviven de forma armónica. De un lado, el alma cortoplacista. La de las prisas por resolver, en pocos meses, los resultados de todo un año. Sin duda una de las consecuencias de esta economía estacional de la que estamos enganchados. Aprovechar el momento… invertir lo mínimo… sacar partido… abrir con el menor coste… sólo si ganamos… y cerrando cuanto antes para maximizar la rentabilidad.

En el camino queda el objetivo de algunos empresarios románticos (aún los hay) que piensan en reinvertir y mantener sus activos (humanos y materiales) en perfecto estado. Listos para asumir la demanda que venga. Sea alta o baja. Pero con el orgullo de haber abierto y hacer una contribución social a la economía de Menorca y a su plantilla.

Éstos últimos engarzan mejor con al alma más emocional de Menorca. La que piensa en el medio y largo plazo. La que es consciente que este es un año de tránsito. Que no caben lamentaciones para culpar a ‘otros’ de un shock externo que ha sumado un nuevo riesgo a un mundo que ya se reconocía claramente en las siglas de un mundo VUCA: volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Para más información: Butlletí de Conjuntura Econòmica de Menorca

Son empresas que han asumido hace años este cambio. Que conocen las dificultades de trabajar en múltiples escenarios. De preparar su actividad para varios de ellos. De pensar hasta en la  posibilidad que su sector muera y tenga que reinventarse. Una suerte de reconversión a la inversa de lo que la crisis industrial provocó en Menorca hacia el turismo en los años setenta.

Han pasado 50 años donde los menorquines hemos tomado consciencia de la turistificación de nuestra economía. Y cuando lo hemos empezado a entender (socialmente) nos viene una auténtica bofetada que pone en cuestión una de las actividades qua más depende de la socialización: el turismo.

Prefiero interpretar los cabreos y malhumores de estos días como si de las fases de un ‘duelo’ se tratara. Tras la negación viene el enfado (¿con quién? ¿con nosotros mismos?). Y nos falta aún recorrer la fase de depresión propia del invierno en Menorca. Los datos coyunturales confirman cada día que las cifras de inversión y consumo ya serán difíciles de recuperar en 2020. Y que la falta de empleo plantea un invierno donde las estructuras de solidaridad públicas y privadas se pondrán a prueba. La migración de familias en busca de trabajo temporal es otro de los efectos previsibles. Sólo un par de datos arrojan algo de positivo en el análisis: el GAP del paro entre 2019 y 2020 parece dejar de crecer… y la construcción de erige en la gran alternativa a corto plazo.

Si estamos cabreados y desanimados. Querrá decir que estamos en el buen camino. En el de la montaña rusa de reconocer una nueva realidad. La realidad volátil. La que requiere más agilidad, capacidad de cambio e inversión que nunca. Tomar riesgos y luchar por el mantenimiento de nuestras empresas y sus plantillas. Adaptarte no es aceptar esta nueva realidad, sino mirar de surfearla y cambiarla en la medida de tus posibilidades.

Si lo hacemos, cada uno de nosotros, viajaremos en una montaña rusa. Esquivando otras atracciones como la del Tiovivo. Más propia del cortoplacista. Del que busca sacar partido de esta profunda crisis, sin mirar a las temporadas que vienen. Del que no ayuda a los negocios locales (de propiedad local) a pasar este bache premiándolos con un mayor consumo de sus bienes o servicios. O ayudándolos rebajando los alquileres de sus establecimientos. El 2020 no tiene muchos matices: es un año para sobrevivir, para sostenerse en pie. Para mantener las brasas de tu actividad incandescentes, sin quemar todo el combustible que nos queda. Que seguramente requeriremos para los años que vienen.

Si optamos por el Tiovivo vamos estar dando vueltas (sobre nosotros mismos) sin opción a aprender. Que es la etapa final y definitiva tras aceptar el mundo VUCA en que vivimos y ante una herida importante a nuestro sector principal. Los próximos meses veremos cambios en la intermediación, las aerolíneas, la comercialización o el producto turístico. Deberemos de hacer una reflexión profunda desde todos los sectores para ver cómo transformarnos a la sombra de estos nuevos cambios.

Y para los pillos que buscan atajos: ¡no creo que esta vez nos valga sólo con la construcción! Menos aún si pensamos que nuestro principal activo (el suelo y nuestro medio natural) puede verse amenazada en estos tiempos de urgentes necesidades.

Joan R. Sánchez Tuomala
Twitter: @JoanSanchez

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